Texto de presentacion del Informe: Saldos de la Represión en México 2009-2010. Una Guerra contra el Pueblo 24 de agosto de 2011

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Es lamentable celebrar diez años de trabajo en medio de un contexto de dolor y muerte. No obstante estamos convencidos de que hoy más que nunca es necesario denunciar, documentar, organizarse: no debemos permitir que la política de terror del Estado nos inmovilice. Hoy más que nunca reiteramos que ser defensores de derechos humanos no es sinónimo ni de terrorismo ni de delincuencia organizada.

Es lamentable celebrar diez años de trabajo en medio de un contexto de dolor y muerte. No obstante estamos convencidos de que hoy más que nunca es necesario denunciar, documentar, organizarse: no debemos permitir que la política de terror del Estado nos inmovilice. Hoy más que nunca reiteramos que ser defensores de derechos humanos no es sinónimo ni de terrorismo ni de delincuencia organizada.

El reto al que cualquier organización de derechos humanos se enfrenta al rendir un informe supone rebasar el mero hecho de presentar cifras y porcentajes, ya que consideramos que éstas por sí solas no bastan para cumplir con las metas establecidas.

La elaboración de un informe implica hacer patente aquello que queda invisibilizado detrás de los números, supone el análisis detenido que permita establecer las tendencias y las estrategias con las que opera el Estado, y sobre todo requiere el compromiso de reunir la información necesaria para, con base en datos fidedignos, apuntalar y destacar el hecho de que aquello que ilustran las cifras recabadas demuestra la existencia de una política sistemática y no de casos aislados que se han salido de control.

Para abarcar el periodo que va de 2009 a 2010 el Comité Cerezo México trató de enfrentar el reto de poder plasmar la realidad concreta a la que se enfrentan día con días los defensores de derechos humanos o luchadores sociales sin que ésta quedara corta o plasmada sólo de manera parcial, lo que evidentemente ocurriría si nos avocábamos tan sólo a los casos de presos por motivos políticos.

Esto se debe a que las cifras que presentaremos han ocurrido en un contexto específico que no podemos obviar, lo que a su vez implica nuevos modelos y tendencias en las formas represivas que no sólo se restringen al uso de la cárcel como una forma de castigo político.

Nuestro reto principal consistía en poder estructurar un informe que fuera capaz de revelar los aspectos que nutren esta transición y que expliquen y describan no sólo los nuevos modelos represivos que enfrentamos sino las finalidades, objetivos y casos específicos en los que se aplican. Es pues este un informe que pretende mostrar que estamos viviendo el proceso con el que el Estado se configura como un Estado terrorista, y éste se ha convertido en el instrumento principal de una minoría para profundizar las políticas económicas neoliberales en nuestro país en su beneficio y en perjuicio del resto de la sociedad. Sin embargo, el proceso de construcción del Estado terrorista no está exento de contradicciones, avances y retrocesos.

Los avances en materia de derechos humanos, hay que decirlo, no son concesiones del Estado mexicano, son, por el contrario, el resultado de las luchas de las organizaciones sociales y de derechos humanos que tienen por objeto el respeto de los derechos humanos y que el Estado cumpla con su obligación de garantizarlos, promoverlos y de investigar y castigar su violación. Al mismo tiempo, las resistencias se han dado desde distintos sectores sociales y desde organizaciones de derechos humanos y sociales de diferentes características, y su resultado práctico ha significado que el Estado no pueda realizar sus planes con facilidad y en los tiempos que se ha propuesto. El incorporar los Derechos Humanos a nuestra Constitución y decidir que los militares puedan ser juzgados en tribunales civiles por sus delitos contra la población civil son avances legales que el pueblo organizado debe hacer efectivos, si esto no sucede, dichos avances se convertirán en leyes que no se cumplen, como otras tantas en nuestro país y las leyes que sí cumplirá el Estado con rigor serán las que criminalizan la protesta social y las que consolidan los mecanismos de control policíaco-militar contra la población.

Sin embargo, existe un riesgo en estos triunfos: que el Estado los aproveche para ocultar sus avances en su configuración como Estado terrorista; que los use como argumento y prueba de su disposición a respetar los derechos humanos tendiendo un velo a las leyes que legalizan las violaciones a los derechos humanos, como la ya mencionada Ley Federal contra la Delincuencia Organizada o que pretenden hacerlo, como la Ley de Seguridad Nacional, aprobada en lo general, que se encuentra en discusión.

De acuerdo con el análisis del Comité Cerezo México las formas represivas a las que se ha recurrido con mayor frecuencia en el periodo 2009-2010 suceden en medio de un contexto nacional que se encuentra fuertemente determinado por al menos 7 elementos:

La construcción de un “enemigo interno†, en este caso la delincuencia organizada y el narcotráfico, para justificar la restricción de derechos humanos a la población.
El uso sistemático del terror para combatir al “enemigo internoâ€
La militarización institucional y de la vida social
El paramilitarismo como la mano siniestra del Estado
La criminalización de los defensores de los derechos humanos, así como de la sociedad en general
La creación de un marco jurídico de excepción que legaliza las prácticas violatorias de derechos humanos y garantiza la impunidad
La polarización social

Para quienes como nosotros desean plasmar esa realidad en un informe bajo la finalidad de oponer una explicación e interpretación más clara del momento por el que atravesamos se presenta otra traba: la falta de una cultura consolidada de la documentación. Las políticas para generar miedo y confusión en la población general, así como las estrategias de represión que enfrentan los luchadores sociales o defensores de derechos humanos no sólo buscan fortalecer la cadena de impunidad que caracteriza la justicia mexicana, también cumplen con el objetivo de evitar que los casos de graves violaciones a los derechos humanos que el Estado emprende contra la población general y contra sectores específicos de ella puedan ser documentados y demostrados cabalmente.

Es seguro que uno de los aspectos más débiles del presente informe se refiera al hecho de que los casos documentados con base en los cuales se elabora el presente trabajo son mínimos frente a los miles de casos que sabemos que ocurren cotidianamente. No obstante es la información con la que contamos y que hemos logrado recabar, y por ella misma alcanza a reflejar a micro escala un fenómeno multiplicado por varios ceros que ocurre en el país.

De ahí que apostáramos por utilizar un esquema modular es decir, presentaremos dos grandes apartados que engloban las formas de represión de las que hablaremos. De acuerdo con nuestro análisis de la realidad, los esquemas de represión que enfrentan los defensores de derechos humanos pueden ser clasificados en dos rubros: aquellos que utilizan directamente a las fuerzas armadas o bien a funcionarios del Estado para cometer violaciones y aquellos métodos que son perpetrados por aquiescencia.

En cuanto a la división y orden de este informe, hemos decidido utilizar un esquema modular; Según lo dicho, el marco contextual que precede este informe ilustra aquellas características que denotan la transformación del Estado mexicano en un Estado terrorista, para que el lector tenga una mejor comprensión del contexto en que ocurren las violaciones a los derechos humanos que aborda este informe, cuya primera parte suma los siguientes capítulos: “La cárcel como forma de represión y castigo social†, “Ejecuciones extrajudiciales: represión, masacres preventivas, limpieza social y desplazamiento forzado†y “Desapariciones forzadas selectivas y generales†. Asimismo, la segunda parte del informe trata sobre el fenómeno del paramilitarismo en México, puesto que la actividad vejatoria de los grupos paramilitares aumenta con rapidez.

Cada uno de los subcapítulos que integran el informe presenta los datos duros que emanan de los casos que se han podido documentar en el uso de esta modalidad represiva, la definición de éste acto, así como los mecanismos, protocolos y tratados que existen para evitarlo; después presentamos una somera descripción y un análisis del uso de la modalidad represiva, con el objetivo de poder caracterizar su funcionamiento e implementación.

Después de presentar las modalidades represivas que caracterizan la violencia del Estado, hemos destinado una parte en la que se elabora un análisis de la información que ha sido expuesta, con el fin de presentar una serie de conclusiones que permitan unir los elementos que hemos tratado por separado para comprender cómo operan en conjunto. A la postre presentamos las recomendaciones que consideramos necesarias para evitar que la situación que se ha descrito y documentado siga ocurriendo.

Es así que el Comité Cerezo México presenta ante todos ustedes el Informe: Saldos de la Represión en México 2009-2010, Una guerra contra el pueblo que aunque no falto de deficiencias trata de reflejar y denunciar la realidad concreta a la que nos enfrentamos cotidianamente con el objetivo de que la información recabada y los análisis y tendencias planteados sirvan no sólo para corroborar las sistemáticas violaciones a los derechos humanos que enfrentamos día con día en la guerra que el Estado ha desatado en contra del pueblo mexicano, sino también que prepare a los defensores de derechos humanos y organizaciones sociales a conocer los modelos represivos con los que pueden ser atacados, así como las necesidades y retos en los que debemos concentrarnos para por medio de la unidad y la organización hacer frente a un panorama crítico para todos aquellos que creemos que el respeto cabal de todos y cada uno de los derechos humanos debe ser una realidad concreta y no un discurso hueco.

Hace diez años el Comité Cerezo México nacía como resultado de una más de las muchas violaciones a los derechos humanos que se cometen en este país: la ilegal e injusta detención, tortura y encarcelamiento de los hermanos Cerezo Contreras y Pablo Alvarado. Ahora, en el marco de nuestro décimo aniversario presentamos un informe que está lleno de datos y verdades lamentables y dolorosas para todos nosotros, en él se muestra que la realidad que llevo a algunas personas a constituir lo que hoy es el Comité Cerezo México, sigue vigente y quizá ha empeorado. Nuestra mejor manera de celebrar es seguir denunciando las truculentas formas por medio de las cuales el Estado criminaliza, reprime y elimina a los defensores de derechos humanos. Celebramos recordando a cada una de las personas que han caminado con nosotros a través de este largo sendero, que nos han cobijado con su solidaridad en los momentos más difíciles para nuestra organización, que han compartido no sólo su experiencia, sino también el pan de su mesa. También recordamos a todos aquellos que, en su lucha por defender los derechos humanos han sido ejecutados extrajudicialmente o desaparecidos de manera forzada.

Es lamentable celebrar diez años de trabajo en medio de un contexto de dolor y muerte. No obstante estamos convencidos de que hoy más que nunca es necesario denunciar, documentar, organizarse: no debemos permitir que la política de terror del Estado nos inmovilice. Hoy más que nunca reiteramos que ser defensores de derechos humanos no es sinónimo ni de terrorismo ni de delincuencia organizada.

Texto leído por Melanie Salgado del Comité Cerezo México

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